miércoles, 31 de diciembre de 2008

lunes, 29 de diciembre de 2008

Alcoy 1938

En estos días de adornos y luces artificiales, días que he vivido sumergida en el olor de las peladillas y el café licor, he entretenido algunas de mis horas cruzando una puerta, la misma que 70 años atrás, vez tras vez, cruzara otra mujer.

Mis pasos, los que me llevaron hasta allí, no estaban impregnados con la urgencia de los suyos, ni yo buscaba lo que ella encontró: un lugar para protegerse de las bombas que lanzaba el ejército italiano desde sus aviones Savoia SM – 79.

Bajé las escaleras, dibujando en mi descenso la coreografía pasajera del visitante, sin tropezar con otros ni los restos de otros: comida, heces, un lamento o el golpe del orín. Descendí por un pasillo, el que me llevó a conocer las distintas galerías, pero allí no intenté encontrar un sitio dónde acomodarme, dónde tranquilizar a un bebé. A penas si perseguía el rastro de una guerra que tantas veces me ha sido explicada, que tan difícil me resulta imaginar.

¿Qué se yo del horror que acompaña al sonido de una sirena?

Cinco veces fue bombardeado Alcoy entre septiembre de 1938 y enero de 1939. Y cada vez que sonaba el "cese", anunciando la retirada de los aviones, aquella mujer volvía a su casa, si encontraba casa. Volvía por el mismo camino, si es que había camino. Volvía con la esperanza, si acaso tenía lugar. Sin saber que meses más tarde extendería un plato de comida a un hombre, un desconocido para ella, que se encontraba nuevamente frente a su mujer.


_ Ché, Isabel, que no em coneixes? Sóc Paco.


Cuando mi madre nació, hacía un año que había terminado la guerra.

viernes, 19 de diciembre de 2008

post 101




ahora que no soy
casi ni otra
ni cien de cada una...



consigo sonreir

jueves, 4 de diciembre de 2008

un día, casi, como otros


Hubo un tiempo

En que yo no era yo,
En que yo abrazaba a otro,
el proyecto de otro,
su credo
Y me olvidé de mí.

Hoy
He pisado una alfombra de hojas secas
He comido chirimoyas
He reído, he llorado
He calentado mis manos
con una taza de té
He visto una hermosa película
He estudiado y trabajado
He compartido mi tiempo
con una buena amiga
He disfrutado de mi hijo
He pensado en mí.

Hoy fue uno de esos días
casi como otros
en que he mirado hacia adelante
y me he dicho:
¡Qué bueno es estar aquí!

Uno de esos días
en que ha sido inevitable sonreír.

domingo, 23 de noviembre de 2008

historias marginales de ida y vuelta


1.

Llegará a Paris sin creérselo, pensando que este tipo de cosas son las que le ocurren a los demás, relatos que brotan y se conjugan ajenos, admirables, siempre inimaginables para ella.


2.

Sin saber de dónde le salen las palabras, las que creía hace tiempo olvidadas, conseguirá comunicarse con el chico que vende los billetes en la estación de tren.


3.

En el fondo del bolso la mano encontrará la certeza que le ayudará a contar una pequeña historia.


4.

Un niño nervio en el vagón de un tren, pachín, pachán, pachum. Un niño atención que una mujer escucha con gran exceso. Es ella la única manera que tiene de entender más allá del bonjour madames et monsieurs… Las palabras niño brincan hasta quién sabe quién. Hasta otros pasajeros sí, hasta ella no, seguro. Voulez vous être très gentil avec moi? El discurso engorda, el discurso es líquido en la mirada, descaro en el gesto, osadía en el palmoteo arrítmico de las manos que anuncian una intención de canción. Lo demás, ella deducirá por contexto, inventará por comparación. Niño trovador. Hace tiempo que ella no recordaba ninguno, hace tiempo que había olvidado los niños cañón que ametrallan la historia de un fortín.

C’est que je voudrais…Finaliza fin el blabla de l’enfant poupon con claps claps que lo animarán a iniciar su extraña canción. Extraña por su voz afónica, atónica, septentrional. Extraño idioma indistinguible. Extraña la canción, porque sea como sea, o por horrorosa que sea, a él le place. Sólo a él. Y eso le bastará para seguir entonando, (es un decir), su canción, (otro decir).

Ella pensará que podría ser él. Cuántas veces no ha extendido su mano aún creyendo que no mendiga, sólo pasando por vuestro lado para asegurarse que, al menos una vez, os ha hecho sonreír... Desesperado autoconvencimiento con el que vestimos nuestra raquítica valía, aquella que se vende a precio de saldo, lo que usted me de. Aquella con la que construimos el disfraz de nuestro savoir fare. Los demás son lo que son: pared, nube amarga, sonido que opaca. Y los demás hacen lo que saben hacer: ¡no, no y no! Aunque a veces también son luna baja y un tenga usted.


5.

_ Mama, cuándo volvemos a Barcelona?

_ Acabamos de llegar.

_ Sí, pero yo quiero volver a Barcelona.


6.

El clochard le enseñará a jugar con la máquina de pinball. Le señalará por dónde debe empezar, por dónde debe tirar. Le animará en el juego con su juego. Mientras, la luz de la farola se colará a través de la cerveza plateada.

_ Très bien madame!


7.

París es tan hermoso que no cabe en sus ojos.


8.

Caminará dejándose perder.

El plano contra su pecho guardará el calor de su cuerpo.

Y llegará, a donde quiera ir llegará. Después de conversar con palabras de a pie con aquel transeúnte, un camarero y la chica que le venderá el pain au chocolat.


9.

Le gustará descubrir en las paredes del Pompidou una exposición que podría ser la suya, y la de ella también. 8 paneles compuestos de reatazos de una vida o varias: cartas, facturas, fotos, tickets, hojas arrancadas de un cuaderno, un mapa, una entrada de cine, un número escrito en una tarjeta… Es otra manera de hacer collage, otra manera de pensar en él.


10.

En el Sena reverbera una chanson francesa: salut les amoureux. Sin haberse querido, la golpea.


11.

En París la gente devora cultura, respira libros, bebe cuadros, come arte y admira los artistas. Cada dos calles ella encontrará una librería y el domingo: gente, mucha gente en la bibliothèque nationale de France.


12.

_ Mama, yo quiero vivir en París.

_ El París que a ti te ha gustado, es el París de Anna y Alia. Y por suerte, pronto las volveremos a ver.

_ Mama, París…


LA HISTORIA CENTRAL ESTÁ ESCRITA EN: corazonesblogmanutays.chezannaalia.fr

miércoles, 12 de noviembre de 2008

el hallazgo del día


al pie de un árbol
un cuento de Cortázar:
Carta a una señorita en Paris
Lo leeré de camino...

martes, 11 de noviembre de 2008

souvenirs from Girona

el mapa d'en pau

paseata touring gira girona made in orpheo. Lo mejó, el santo de las moscas sin moscas
risas y gustazo'e compañía cris&cris and lars

magistral master class de maquillash by pau for la cosa dance divertishow concert bin & go

las canciones de Isaac Ulam: www.myspace.com/isaaculam
los cuadros de sinister art: www.twinsistersart.com

y una inevitable regresión, llámale confusión, nostalgia o deseo de abrazar bilbao


miércoles, 29 de octubre de 2008

familia-RUM



Estos son run, run, los cuidadores de rim, rem, ram.
No tienen boca, pero tienen manos.
No dicen, pero no sienten sed.
Y aunque tengan una sola pierna,
si se abrazan,
huyendo, salir podrían.
(...)
¿De quién?



jueves, 23 de octubre de 2008

o

me gusta viajar en ascensor elevador de sueños contenedor del tiempo un punto en suspensión la coma del día


hasta que el ascensor abre sus puertas y me expulsa entonces allí queda punto muerto punto de referencia mi punto de fantasía

martes, 21 de octubre de 2008

divagaciones

Somos eso.
Retazos de varios. Pedazos que se desvanecen y otros que se quedan en pie.

_ ¿Sabría decirme dónde queda la calle Cartagena?
_ Haga esto: mire en la pared.

¿Y si no hay pared? El mapa no me dijo que la rotonda estaba en variación. Porque todo gira y cambia, o gira y me estrangula.
Somos eso, ¿no?
Una historia que se teje bajo los pies, un relato que se escribe con hallazgos. Es un gesto prestado, lo sé, pero hay quehaceres como virus, contagiados, de difícil solución. (Tienen la categoría del apego. Porque sí.) Y así es como cosecho de un cielo estrellado en el suelo mi destino virtual, una constelación que se ejecuta en mis lados más oscuros, un alter ego, un monstruo, un doble guión.
¿Realmente soy eso?
El cuerpo lo saqué de la foto de una india peruana; los pies son corazones de agua, (de fácil evaporación); la descascarada alma lleva un escudo, (ineviatable): la carta del 6 de diamante rojo con polvo de tierra.
No soy yo.
Es mi optimismo quien baila y engorda con recetas, tareas, cartas del olvido y alguna instrucción: un libro, la lista del hubo y el debió, y una ruta con capitales de la nueva e inexplorada Europa.
¿Soy eso?
Soy y no soy yo.
Porque el hallazgo me sorprende a mi pero contruye a otra, una variación, como la rotonda. Giro y giro y finalmente camino por la calle Cartagena.
¿El de hoy?
Una cabeza de elefante roto porcelana que situaré en el lado más alejado de la razón.
¿Es el azar, no?
Tal vez.
Pero seguro que yo no soy.

jueves, 16 de octubre de 2008

dime cómo

_ Mama, ¿tú en qué año naciste?
_ En 1969
_ En la antigüedad.
_ Más o menos.
_ Y cuando tú naciste, ¿ya habían calles, coches, parques, y todo esto así como hay ahora?
_ Sí, y algún torosaurio jugaba conmigo.
_ ¿De verdad?

sábado, 11 de octubre de 2008

fuera de servicio

sin internés, ni ordenadó, sin cámara de fotós, sin esecaner, sin camará de vídeó i sin alguna neurona digjital... Estoy sumergida en el desperfecto , debe ser por esto que voy tan despeiná, tan incomunicá, tan sin saber de una, ni misma, ni otra. Sólo me atribuyo lo imprescindible, lo indispensable, lo lo. Y a falta de todó, sólo entiendó lo necesarió, eso sí, duermo más, leo lo de siempre y sonrío todo lo que puedo: Que locutorios hay en el raval y ahora me acompañan las aportaciones musicales de mi amigo Pau.


domingo, 5 de octubre de 2008

el arte de volar cometas



_ El viento, ni demasiado, ni demasiado poco.
A penas la levantas y se dejar ir.
¿Ves cómo se eleva?
Su viaje está en tu mano.
Sueltas pabilo, todo el que tienes para soltar.
Suelta, ve soltando.
Si tuvieras más, entonces más.
Y allá arriba está.
¿La ves?
Danzando entre nubes.
Ya no hay nada más que hacer.
Sólo contemplarla.

_ Mama…

_ Sentirla
a través del hilo.
Sentir lo que ella siente
sólo a través del hilo.
Animarla, si decae.
Ni demasiado, ni demasiado poco,
la vas siguiendo en la distancia.
Hasta que decides acabar.
Entonces vas recogiendo
el rollo de pabilo otra vez contigo,
todo lo que tenías para dar
otra vez en tu mano.
Pero cuando vuelve
Está inerte
Así que una vez más
La vuelves a soltar
La echas a volar
Y en este ir y venir
De la nube a ti
De tu mano al viento
Dejas de ser tú
Para ser cola, para ser vela
Y sin darte cuenta
estás volando

junto a ella…

_ Mama, jugamos al futbol?

_ Vale…




domingo, 28 de septiembre de 2008

en 69 palabras...




espacio reservado
para LA FOTO




Amanecí del revés. Es decir, con 93.
Buscando el equilibrio en la horizontal de las sábanas,
bañándome con las risas que quedaron grabadas en humo
por los techos de casa.
Gracias a todAs por acompañar la enumeración de mis velas,
por darme de beber. ¡He visto la luz!
Cambiaré de profesión y montaré un celler.
Y por las que no, la copa fue alzada y tomada.
Muchas-chas.

domingo, 21 de septiembre de 2008

mapa de cercanías


Cuando me fui os dejé en tertulia dentro de un aula de la UNIA. Así os recuerdo. Ahora cada uno debe estar en su propia estación, haciendo lo que quiere y como puede. Mientras, me acompañan voces, canciones, palabras del revés, emociones dobladas, gestos extraviados, imágenes deformadas en recuerdo, libros, títulos, historias, las vuestras, las que viven en mi.




viernes, 19 de septiembre de 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

notas de un viaje

_ Mama, yo te conocía desde antes. Ahora ya no te conozco tanto.
_ Qué quieres decir?
_ Nunca había pasado tantos días fuera.
_ Sí, han sido muchos.
_ Necesito diez días para volver a estar, para oler los rincones, para oler el techo, para oler el armario, para oler... (Se ríe y me huele.) Mama, ahora ya te conozco como antes.

lunes, 8 de septiembre de 2008

caraquiando la revolución

Qué diferentes eran los revolucionarios de antes respecto a los de ahora, falsos remedos, fantoches, codiciosos y ególatras amantes del espectáculo. Será que los nuestros están lejos de entender la revolución con la austeridad que lo hacían antaño los "buenos revolucionarios": como un sencillo acto de amor. Entonces la revolución se vivía igual que el sentimiento, como una utopía soñada, tal vez eterna, alcanzada sólo a ratos, y que tarde o temprano va siendo devorada por la muerte o por la pérdida de lucidez de sus protagonistas. Qué tendrá que ver la Cuba del 59 con la Venezuela del 2000, por muy hermanados que estemos... Lo sé, la lucha contra el imperialismo, es decir contra los EEUU. Pero lo que fue un paso inesperado, osado y primigenio en los primeros, en nosotros es una máscara, un amago incapaz de esconder nuestro fracaso: la incapacidad para gobernar y ser gobernados con dignidad, sin poder restituirle a un pueblo ignorado, ignorante y manipulado las herramientas que le fueron usurpadas desde siempre para emprender con sus propias manos el progreso. Y no hablo de dinero, hablo de la verdad. Pero hoy en esa tierra, en esta, no interesa. Qué tendrá que ver hoy Venezuela con el grito patria o muerte espetado por un cubano en el campo de batalla en aquellos años, o por un argentino en el 64, en el seno de la ONU. Nada. Absolutamente nada. Pero dicha frase preside mítines, intervenciones públicas y le da rojo colorido a unas pancartas que ensucian con su propaganda cualquier rincón del país. Bien dijo el Che que las revoluciones no se importan, a pesar de que el mundo ahora esté globalizado y nos conectemos en red. Sólo nos queda el recuerdo de unos personajes convertidos en mitos, y un tiempo que nos traslada, inevitablemente, a una añorada edad de oro. No en vano fueron la inspiración de tantos poetas, que le cantaron a la revolución conjugando en sus canciones hermosas declaraciones de amor. Canciones que seguiremos catando, con las que seguiremos soñando, a pesar de que ya no creamos en la revolución. Al menos, no en la del presente.


(Para ti CC, que compartes conmigo la pasión por Silvio.)

martes, 2 de septiembre de 2008




buenos días! - escuchó
y quedó tan sorprendido que alguien le hiciera parecer vivo
que se probó estornudando y se empañó
queriéndose, se borró
y esperando el regreso ignoró que allá de donde venía la voz
en realidad no había
nada
más que nadie
nada más
que nada
nada más
que el gesto de un feliz desesperado:
su reflejo