Mostrando entradas con la etiqueta m'eperdío. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta m'eperdío. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de marzo de 2010

mi vértigo no es tuyo, ya no

Y uno aprende...
después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.

Y uno aprende
que el amor
no significa recostarse
y una compañía
no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender...
que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y que uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma
de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende
que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar
que alguien le traiga flores.

Y uno aprende...
que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
y que con cada adiós uno aprende.

(J.L. Borges / Y uno aprende)

viernes, 19 de diciembre de 2008

post 101




ahora que no soy
casi ni otra
ni cien de cada una...



consigo sonreir

sábado, 11 de octubre de 2008

fuera de servicio

sin internés, ni ordenadó, sin cámara de fotós, sin esecaner, sin camará de vídeó i sin alguna neurona digjital... Estoy sumergida en el desperfecto , debe ser por esto que voy tan despeiná, tan incomunicá, tan sin saber de una, ni misma, ni otra. Sólo me atribuyo lo imprescindible, lo indispensable, lo lo. Y a falta de todó, sólo entiendó lo necesarió, eso sí, duermo más, leo lo de siempre y sonrío todo lo que puedo: Que locutorios hay en el raval y ahora me acompañan las aportaciones musicales de mi amigo Pau.


martes, 27 de mayo de 2008

mañana que nunca muere


mañana que nunca llega
plantaré
aunque la tierra haya perdido
fecha y nacimiento
enjugaré mi frente
con esponjas de marfil
caminaré
perforando espacios celestes
distrayendo el verbo henchir
derrochando estrechez
canas
miedos

Ya no cabe en mi ni el aire
respiro a cuentagotas para no morir de inanición
cuento con lo caído
sujetando brazos y piernas de un hilo
en plena era vertical
Diccionario éste de fracasos
sueños percudidos
al son de una lavadora senil
triste afición
la de dar vueltas
destreza de hoja seca
que maldice la espiral sin abandonar su condición

No hagas el esfuerzo
que ni yo me entiendo
un simple devenir
el vaivén a golpes de estaca
ni de suerte ni de viento
mi mapa
papel pintado
descolorido y sin embargo
todavía alguien repara
Extraña adicción
perversión de los sentidos
refugio de herrumbre
pobreza del sol
éste
el mío
que no llega a iluminar
lo inasible
lo concreto
menos aún
mañana
Mañana que no seré
que no será
NADA

jueves, 3 de enero de 2008

l’any nou



va arribar fent pampallugues
mirall de constel·lacions i estels
per una carretera de gebre
tot vestit en transparència
barret sense cap ni cobertura
amb sabates de foc i talons de cendra
als ulls
bombolles de vitralls daurats
al cor
paraules inscrites de costat i amagat
per dreceres i turons
que faran aigües
amb la fosa dels seus dies

sábado, 29 de diciembre de 2007

? ? ?


La pregunta es una puerta que se abre hacia un destino inconcreto.
Una ofrenda. La oportunidad para que otro pueda manifestar su opinión. O eso parece. A veces. Un pasaporte de libertad. También y a veces. Quien pregunta se muestra interesado por su interlocutor, por su parecer, padecer, su punto de la cosa vista. También. Aparentemente. Puede que sólo sea un pasar el tiempo, pregunta por preguntar, por eso a éste se le menta con fervor eclesiástico entre las cuatro paredes alrededor de cinco o seis plantas. Frío, o calor, tanto da, llegas y ahí nos vemos. Si es que se ven. Cuántas preguntas se le quedaron por hacer a aquel desconocido. Llegué. Y ahí nos vemos. Que es lo mismo que decirle ahí te quedas. Aunque en realidad él no se quede ahí. La pregunta suele, sino reventar, al menos agrietar la autoridad y el autoritarismo, es detonante y explosión al mismo tiempo. Salpica, lo mismo que escampa, hiere lo mismo que mata, pero sobre todo trastorna, transforma, sacude, mantiene vivo un clásico proceder político ajeno al pensamiento único. No en vano toda dictadura persigue, prohíbe, tortura y silencia cualquier tipo de cuestionamiento, en cualquiera de sus formas, sobre todo de la forma humana interrogante. La bendita duda. That is the question. No, aquí no se anda con preguntaderas. Al pueblo se le extirpa el derecho a preguntar, a obtener una respuesta más o menos verídica y a su futurible gobernanta. Siempre. Nunca al dictador. Al dictador le encanta preguntar, ese se la pasa preguntando siempre, como para hacer ver que considera, pero sus preguntas dejan de ser particulares y concretas, para convertirse en generales con galones. También tendenciosas. Como casi todo. Entonces es cuando echan mano del referéndum, macro escenario de la disertación macro manipulada. A veces. Se especula sobrecasitodo. La pregunta es curiosa, arriesgada, osada, directa. Delata al ignorante, pone en evidencia al cobarde, desenmascara al mentiroso. No todas las veces. Una pregunta mientras está siendo formulada, antes de que se le coloque el signo de interrogación al final. Antes. Infunde esperanza. La respuesta todavía está en otro lugar, quizá ya ha iniciado su camino, quizá está próxima, pero todavía no hiere. Mientras se hace la pregunta, se la construye, se expresa y se interpela con ella al otro, la respuesta no aparece en escena. No se deja ver. Así que en ese instante todo es posible, hasta lo imposible. Los sueños tienen forma de pregunta, también los regalos, las sorpresa, también las malas y sobre todos las tristezas. Inexplicables. A veces las preguntas son pasadizos incombustibles, túneles sin puertas a los que se les ha cortado la luz. Aunque las preguntas en general llegan con tono deportivo, flexibles, abiertas, saltadoras de potro, lanzadoras de balas, muchas de jabalina, tiros al blanco, pesos pesados, ganchos, driblings, o contundentes as. Out! Hay de todo. Puede que a la pregunta se le ocurra ser la llave del ilusionismo. Aunque no siempre. El periodista utiliza cinco, siempre las mismas y en órdenes diversos, porque dependiendo del suceso, importa más el cómo que el quién. Así vende más. De todo hay. Las más interesantes son las preguntas que se insinúan, las que se dicen sin, las que llegan arrastrándose bajo la apariencia de la caricia, de la despedida, de la amenaza, o de la sin razón. Hoy día todo vale, porque más vale que haya, que no. Y las mejores son las que se camuflan en el condicional. Uhmmmm! Suaves, sabrosas, seductoras. Se acercan como quien no quiere la cosa, mal disimulando su intención, su borrachera de emoción. Su necesidad. Al cap i a la fi. Pero sin desnudar en principio. Evadiendo concretos. Aplazando. Al cap i a la fi. Escabulléndose, escondiéndose, divagando, bajando la cabeza para no recibir la virulenta respuesta de un por qué. Una nueva pregunta. Tal vez. Que obliga a desgranar razones como perlas de rosario, que avergüenzan o avasallan, y que porfían para arrebatarle al otro, lo que el otro de ninguna de las maneras se atreve a dar. En esencia las preguntas resultan enigmáticas. A primera vista nadie las entiende. Profundas, y entonces te ahogas. Mágicas y quedas transformado en rana. Complejas, y amaneces que ya no eres tú, sino un nudo. A las preguntas se las evade, se las olvida, se las ignora, se les da un sí por respuesta. O no. Hay preguntas que son respuestas en sí mismas. Preguntas idas de tono, que producen escamas y otras una bonita jaqueca. Las hay que te ponen a bailar y otras que te dejan anclado al pie de la pista. Hay preguntas que despechan y otras que despachan, las hay sorprendidas y otras que fingen sorprender, desconfiadas, absurdas, violentas, irritantes, reiterativas, maleducadas, malas consejeras, silvestres, salvajadas, carroñeras, indecentes, capciosas, jactanciosas, inútiles, preguntas indecisas, incoherentes, , alcahuetas, huecas, kamikaze, conciliadoras, mártires, fugitivas, disuasivas, negociadoras, atenuantes, fugaces, incendiarias, problemáticas, infantiles, voluntariosas, metralla bajo la luz de una bombilla, entonces aquí se pierde todo parecer. Las hay que son excusas con forma de interrogación, profesionales y aprendices de preguntas. Preguntas que mueren calladas y otras que son lanzadas al aire para que las cace quien las cace. La pregunta elegida. La que le da marco al soliloquio. Así el protagonista nunca pierde el hilo, ni el pensamiento. Y divaga y pregunta como pretexto, como sujeto de la acción, o como objeto vilipendiado, juzgado y condenado.
Lo mismo, vale para las respuestas, que para las personas.

martes, 25 de diciembre de 2007

nirvana



La cabeza debajo del agua. Sólo por unos segundos, lo que va de una brazada a la otra. Siempre con el derecho y a ritmo acompasado. Con el vaivén las burbujas desdibujan mi rostro, mis deseos. Soy transparente. Dentro de la piscina no existe más que mi aleteo, este avanzar desvaneciéndome. Camino de meditación. Siete. Nueve piscinas. Veinte... Continúo abrazada al agua. Penetrándola, invadiéndola. El agua es agua y se deja, me deja. Me deconstruyo sin pausas. Nada que me haga regresar al espacio exterior durante esa media hora. Treinta minutos ajena a la realidad mundana e inmunda. Ajena a mí. Transmutada en H2O. Nada más. He vuelto a sumergirme después de siete largos meses y paradójicamente he vuelto a mi.

lunes, 17 de diciembre de 2007

oftalmia


El conferenciante ha terminado su exposición. Quedó ejecutada. Fue un sí sostenido, si es que el sí se puede sostener. Quizá sólo fue un no insumiso. Tal vez. Ahora sólo queda el eco, resuenan los aplausos. Debe haber sido un éxito. El público aplaudía entusiasmado. La fuerza de la costumbre. Quizás. Tal vez celebraban que la hubiese
Eso no lo sabré. Cuando todavía era un orador y la exposición se materializaba en los oídos de los oyentes o habitaba sus gargantas, en el supuesto de que se les haya atragantado,
A todo llegamos.
Mientras se sucedía la expresión de sus
En la pantalla brillaba un ojo al cual le iban practicando diversas incisiones con un bisturí. Puede que fueran varios ojos, y la diversión estuviera en la intervenciones. Tampoco lo sabré, pero sería fácil suponer. (Ah! RESPIRACIÓN PROFUNDA. Previo al suspiro. Aunque no siempre.) Si es que sí, en cualquier momento le da la vergüenza. No hay nada seguro. Persistente, eso sí, como una masa tumoral que se mantiene estable: PATOLOGÍA DEL SISTEMA LAGRIMAL. Allí se queda, un proyecto de lágrima y su devenir. Pero hasta las metamorfosis se operan hoy en día. Hoy en día la cirugía tiene solución para todo. Eso dice el conferenciante. Debe ser cirujano. Digo yo. No se le nota. Y dónde se le podría notar su capacidad de apertura en canal, de rajar, de sanar? Nunca lo sabré.
Solución:
se aplica un tratamiento y se realiza una
CANALICULEODACRIOCISTORRINOSTOMÍA.
bien. Al menos suena a algo.

domingo, 9 de diciembre de 2007

por dió!


qué hago en la Roca del Vallés? Distraigo mis tristezas o intento darle premio a mis incontables esfuerzos? Pero no hay solución. Ni para las unas ni para los otros. Y menos en un lado que en el otro. Y menos aún aquí, donde las retiendas repijas me irritan erre que erre aunque les llamen outlets. ¿Qué hago yo aquí? Además de congelarme y de querer descuartizarme las venas un poco más, algo más de lo que ya están, porque lo más cercano a la belleza o a la expresión poética me llega a través del olfato... el olor a caca de algún caballo que no debe pastar muy lejos de aquí, al menos él, me lo imagino, algo más vivo y más feliz que esto que está aquí, que soy yo, sentada sobre un puente pastando arrugas insondables, elucubraciones dispersas mientras la felicidad y la navidad me hieren al unísono con villancicos de doble y triple vuelta. ¿No tendrán otro disco? Canciones gringas y melosas, pegajosas como las aceitunas en almíbar. Por dió! Grito en silencio para no desentonar con este ambiente mega glamoroso que se respira aderezado de niños gordos y rosados, niños consola que arrastran sus abrigos y sus marcas mientras desgañitan en estos acomodados parques sueños de capitanes mandando a marineros sin fortuna, menos afrutados, más acojonados, pobres ellos, siempre pobres bestias de la manada, inciertos de futuro que sólo bañan la esperanza con sueños de extralujo de un relujo con regusto que no disfraza su mal gusto, su gusto por un gusto sin gusto que ralla lo impersonal y se deleita en lo vulgar.

viernes, 30 de noviembre de 2007

después de todo...

I close my eyes
only for a moment
and the moment's gone
all my dreams
pass before my eyes a curiosity
dust in the wind
all we are is dust in the wind
Same old song
just a drop of water
in the endless sea
all we do
crumbles to the ground
though we refuse to see
dust in the wind
all we are is dust in the wind
Now, don't hang on
nothing last forever
but the earth and sky
it slips away
And all your money
won't another minute buy
Dust in the wind
all we are is dust in the wind
dust in the wind
every thing is dust in the wind

lunes, 19 de noviembre de 2007

miedo

del hombre que en el metro interrumpe mi abstracción
aunque nadie mate por hablar
nadie muera al escuchar

_
señorita, un momento...
_ dígame, qué quiere?
­_ tiene una moneda de cincuenta céntimos?

le digo que no, le digo que no aunque mis dedos toquen las monedas que bailan sueltas dentro del bolsillo ahora que camino
Me alejo de él, le he dicho que no y no se por qué, por la moneda no
Me detengo, mis ojos se han girado hacia mi, miran dentro de mí, qué ven?
el metro hace su entrada en la estación, deshago lo andado, el camino que me alejaba de él, este hombre que masculla sin proferir sonidos, que contempla el piso a través de sus mechones anteojeras, manos color tabaco, boca de uva agria
Estiro mi mano y la moneda dibuja un trazado perfecto de mi mano a su mano, sin titubear la mía, sin dudar la suya, las partes cumplen el trato, el que pide, pide y el que da, da, sus dientes están podridos

La tranquilidad del vagón me impele a huir, a subir antes de que cierre sus puertas, a no quedarme junto a él, a no saber de él más que su agradecimiento, algo que de ningún modo se puede llegar a interpretar, porque alejándome no sabré quién es, no realmente, nunca del todo
Si me hubiera quedado al menos no habría negado la posibilidad, la inmediatez de la aproximación, la que evité esta noche, una vez más
Y mientras el metro se encamina hacia la siguiente estación, todo lo que respiro sabe a suposición