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domingo, 14 de marzo de 2010

Baves al Sol


Baves al Sol es una exposición. La mía. La primera. Son fotos. También. Pero sobretodo son collages. Algunos fueron hechos hace años, otros nacen motivados por la ocasión. También hay textos: un título, un relato, una acotación. Es una instalación. Una inconciencia. Si ella no existiría nada de esto. Y me gustaría compartirlo con vosotros, que estuvierais aquí, ese día, el de la inauguración. Si no, qué sentido tendría?







lunes, 28 de diciembre de 2009

Si veo una mano que marca el ritmo. Yo quiero ser la música.
Si escucho una oración,
quiero ser el papel desgarrado bajo el peso de la tinta.
Si es un lamento, quiero ser la lágrima que no acaba de brotar.
Si escucho un grito, quiero ser la vehemencia de quien se expresa.
Si dos se abrazan, quiero ser su fuerza.
Si se desprende un beso, quiero ser los labios.
En la prisa, las piernas.
En la reflexión, la palabra.
En la mentira, el dolor.
En la cobardía, el arrepentimiento.
Si te sintiera respirar... pediría permanecer en tu pecho.
Si se instala el silencio, ser lo que se calla.
Ser el lugar donde guardas la emoción.
Pero si nada de esto puedo,
al menos ser el viento que sin querer enreda mis cabellos.
Y es que la vida no me alcanza pa’hacer todo lo que quiero ser.

domingo, 13 de diciembre de 2009

drama existencialista en tres actos

ACTO I
Anduvo buscando la respuesta sin conocer la pregunta.

ACTO II
Habiéndola encontrado, buscó la pregunta que mejor se adecuase a su contestación.
Pero no la halló.


ACTO III
Sin pregunta ni respuesta vaga solo hasta el fin.

sábado, 28 de noviembre de 2009

la mirada del loco


Acaba de irse. La mano me quedó ardiendo. Duele. Corroída por escarabajos que bailan bajo mi piel. Su mano está sucia, las yemas de los dedos, negros. Los veo de reojo cuando me dice mira aquí, después de haberme dicho que mis ojos son “bonitos”, antes de pedirme los 50 céntimos que aplacarán su hambre. Pero antes de todo esto, sólo se había acercado para pedir, como hace en cada trayecto, un cigarro.


_ No fumo.

_ Tienes unos ojos muy bonitos.

_ Gracias.

_ Mira aquí.

_ No

_ Dame cincuenta céntimos. Sólo son 50 céntimos. Tengo hambre.

_ Si quieres... Te doy mi merienda.


El loco aparenta no escucharme, va de pasajero en pasajero pidiendo los cincuenta cigarros céntimos. Pide con el aliento en las pestañas, con la flexión de las rodillas, con la curvatura de la espalada, con la saliva que se escurre por el lagrimal de su boca.


_ Aquí te la dejo.


Mi voz no lo alcanza. Tres o cuatro cincuenta veces más pide y vuelve a pedir acercándose a cincuenta milímetros de los rostros céntimos. Imposible evitarle la mirada. Coloca su dedo índice entre mis ojos, justo en el valle donde acaba o empieza la nariz y me pide que mire.


_ Ahora mira aquí.


Lo hago de reojo, para no dejarme atrapar por el mundo que esconden sus cristalinos verde mar. Si miro me pierdo, pero si veo hacia donde él me señala me convertiré en cíclope. Lo podría devorar.


_ Tienes unos ojos...


El loco no puede referirse a la belleza de mis ojos. No como tal, marrones, normales, valiosos ojos. Mis ojos. En cambio para él, mi mirada afirma su existencia. Define, con una exactitud desesperante, más precisa que cualquier espejo/ventana de cualquier vagón, su lugar en el mundo. Develo su ser. Pero mientras él se concreta, yo me voy desvaneciendo.


_ ¿Tienes un cigarro?

_ No.

_ Dame cincuenta céntimos.

_ No.

_ Tienes. Tú tienes. Sé que tienes.

_Te doy mi merienda. Si quieres. Si la quieres... Te la dejo aquí.


El loco me coge de la mano y se acerca tanto que ya está dentro de mí. Soy él. Un reflejo deformado. El deseo. Su hambre. Las manos ardientes enterradas cual agujas. Soy la herida. La angustia. Su respiración. El vértigo de la posibilidad. Hasta que desvío la mirada y me extravío en el paisaje. Sólo le queda destapar el paquete. Y lo hace con su mano, que tantea, garrapatea hasta atrapar la presa. Pero antes de abandonar el vagón, antes, incluso, de acometer una nueva ofensiva, ha devorado la única huella de su intuición: la magdalena. La única prueba física de su conciencia. La chispa. Una milésima de realidad, para él convertida en ficción.

lunes, 7 de septiembre de 2009

destierro

A penas si se mueve

grita hasta el infinito

pero no hay nadie al otro lado del deseo.

Ninguna tierra donde esconderse

nadie por quién luchar

sólo un paisaje deshabitado

austero.


El corazón grita para despertarse

pero no hay voz

sólo piedras salen de su boca

piedras como dientes

caen

piedras

arqueología del sentimiento

oquedad de las palabras.


Sin descanso construyen

una cueva para guardar el cuerpo.


Piedras

hasta el ombligo

hasta tapiar los pechos

Piedras caen

hasta ahogar la piel

cubiertos de barro los pensamientos

los ojos al cielo

caen

Piedras

van cayendo.


No hay clemencia

invención de náufragos

manipuladores de sombras

artífices de su propia torpeza

La lumbre no cierra las cartas del desengaño

ciega y calienta

la falta de aliento

quema sin transformar

aquello que permanece muerto.

martes, 10 de marzo de 2009

bajé del tren y me fui por la izquierda

camino contrario a mi destino

subí escaleras, zigzagueé, me encaramé

me deslicé

crucé un paso de nivel

hasta que finalmente

pies sobre la arena

puse mis ojos frente al mar

domingo, 4 de enero de 2009

REGRESO


Muchas veces. Buscando. Esperando encontrar aquello que olvidé, aquello que dejé por descuido. Regreso y espero encontrar lo que ya no está. ¿O nunca estuvo? Lo que imaginé tener. ¿O acabó siendo otra cosa? Me voy desgranando y mientras regreso me voy comiendo. Sin conseguir hacerme desaparecer. Estoy en mi mano. Cualquiera de ellas, en la izquierda mejor, por imperfecta. Regreso. Y lo que encuentro, sólo por el hecho de volver, puedo volverlo a perder. ¿Regreso? Quizá sólo he vuelto atrás para abandonar un pensamiento, una mala impresión, un deseo impreciso, inconsecuente, todavía inmaduro, tembloroso. Tal vez. Entonces vuelvo y regreso. Otra vez en el punto de inicio. Para corregir una respuesta, ¿o para buscar una pregunta? Cuanta pendejada olvido, regreso a buscarla: un documento, mis gafas, la memoria o la llave de paso. Regreso. Para borrar, para volver a empezar. Mentira. Nunca. No de cero. No se puede arrancar de la nada como si nada, ajenos a todo. Somos acumuladores de capas. Feliz regreso. Sólo con rasgar encuentro lo que busco. Da igual que esté detrás de una puerta o de un telón. Inicio un camino pero vuelvo a encontrarme otra vez en aquel punto. ¿Estoy aquí por segunda, tercera o cuarta vez? ¿Y es que siempre hay una primera vez para absolutamente todo? Regreso. Quiero saber dónde escondes tu fragilidad. Entonces vuelvo atrás por la voz. Y si estaba en tu rodilla regresaré y besaré el párpado que esconde tu ojo o tu sombra. ¿No hay otra forma? Regreso. Y quizás me dejo atrás, y si salgo ya no soy ni el perfil de la que entró. Un espectro ocupando la silla de este bar, mirando a otros espectros que la miran o fingen hacerlo. Dejándose llevar hasta aquel punto en que bajaba por unas escaleras hace 14 o 15 años y que después de caminar sobre un haz de luz desenvolvía un gesto para dejarse interpretar. Regreso y me sitúo frente al mismo museo del mismo pintor. Otro cuadro. Y soy y no soy yo. La ciudad es y no es la misma. Capa tras capa. La busco en fragmentos del pasado, tal vez fotografiados o tal vez sólo narrados. Recuerdos que no me pertenecen y que incorporo en este andar, en este volver, en este transformarme. Capa tras capa. Regreso. Al mismo lugar para releer aquel fragmento. La misma novela. Regreso. Buscando la emoción. Es y no es la misma, fragmento de melodía, la vieja canción. Ya nada es nuevo, por eso regreso. Sólo para intentar hacer el círculo más grande. Para hacer algo que me permita escapar de la asfixia. Algo, que me ayude a construir un nuevo poema. Otro poema. O tal vez el mismo. Regreso. Para desnudarme. Capa tras capa. Otra vez.

jueves, 4 de diciembre de 2008

un día, casi, como otros


Hubo un tiempo

En que yo no era yo,
En que yo abrazaba a otro,
el proyecto de otro,
su credo
Y me olvidé de mí.

Hoy
He pisado una alfombra de hojas secas
He comido chirimoyas
He reído, he llorado
He calentado mis manos
con una taza de té
He visto una hermosa película
He estudiado y trabajado
He compartido mi tiempo
con una buena amiga
He disfrutado de mi hijo
He pensado en mí.

Hoy fue uno de esos días
casi como otros
en que he mirado hacia adelante
y me he dicho:
¡Qué bueno es estar aquí!

Uno de esos días
en que ha sido inevitable sonreír.

jueves, 23 de octubre de 2008

o

me gusta viajar en ascensor elevador de sueños contenedor del tiempo un punto en suspensión la coma del día


hasta que el ascensor abre sus puertas y me expulsa entonces allí queda punto muerto punto de referencia mi punto de fantasía

jueves, 21 de agosto de 2008

piuurrríík!


ahora que todos se han ido
ahora que no hablo con nadie
ahora que Caribito se ha quedado solo
aprendo el lenguaje de los pájaros
ahora que no he de responder preguntas pirueta
ni ocultar la pena
envuelvo las ausencias con destreza
y las meto en la caja de algún ascensor
por lo demás...
los semáforos siguen pareciéndome una extravagancia
pasan del blanco al negro y del ocre al rojo
sin dar señal, ni punto y a parte
próxima parada
2 metros más al fondo
2 metros más pa'dentro
tres semanas más

jueves, 7 de agosto de 2008

diagnóstico estival




Apoyo la barbilla sobre la mano y voy mirando. Mucho rato. Miro por la ventana y veo cómo las hojas se dejan caer. Cuando esté desgastada, arrugada y me encoja, volveré a mirar por la ventana y levantaré una mano en señal de despedida. Sin saber cuándo lo volveré a ver. Lamentando no haberlo acompañado hasta el coche, hasta la esquina, hasta la acera de enfrente. Cada uno a su sitio. Él fuera, yo adentro. Y pasaré el día esperando, los días, la bragueta abierta, el lamparón en la falda, por collar un babero, sentada en un coche sillón. Al final te vuelven a arrastrar, lo mismo que al principio. A limpiar. A regañar.
Estoy trabajando, la cabeza ida, pasando las horas en este casi nada que hacer. Poca cosa. Muy pocas. Soy la voz de la residencia, la que dice lo que han dicho. Reparto lo que llega. Aunque aquí llega muy poco. Una carta, un tesoro, una llamada, una palabra. Lo siento. No hay para todos. El resto del tiempo leo, sino escribo, sino... divago. Ensimismada, aletargada, idiotizada. Así llego muy lejos. Ahogada en mi. Círculos concéntricos en fuga permanente. Separada de todos ellos por la edad. Y no me aburro, tengo fecha de caducidad.

- Nena! Si alguien pregunta por mi, tú diles que me he ido todo el día. Que me he ido fuera. ¿Sabes a dónde? Tú no se lo digas a nadie. ¿Sabes dónde? Al cementerio.

viernes, 6 de junio de 2008

dejará de llover



todo lo que me deforma me conforma

viernes, 11 de abril de 2008

ahora aquí ahora


antes fuera ahora dentro
iba y venía
ahora no
¿voy o no?
lo tengo clarísimo no voy
no quería
estás ahora no
y yo todavía estoy
alguien dijo que tuve suerte
¿suerte?
yo no quería ir
no tenía ganas
no tendría que haber ido
pero es así
todo por el idiota del Xavi
su pelo largo, liso, sus ojos verdes
me estaba adelgazando
¡tanto pensar en él!
Karla me convenció
-tienes que ir-
ella todavía no ha venido a verme
no vendrá no lo hará
no se atreverá
ya lo verás
ella fue la que insistió
es así
y yo fui y él fué
un tropiezo,
un qué haces tú aquí
un nada
regateo de miradas
y desapareció
ahora estudio ahora trabajo
pienso en Xavi
ahora trabajo más que estudio
sigo pensando en Xavi
ahora ya no estudio ni trabajo
ahora sólo estoy aquí
sin Xavi
sin nadie
qué asco!
viene quien viene
quien puede quien quiere
poco
con excusas
olvidándose
de mi
el Xavi también
pero a él no le dejo
a él menos que a nadie
desapareció
y ella también desapareció
es así
y yo por hacer algo me puse a hacer algo
aunque lo que quería hacer en ese momento
lo único que quería hacer en ese momento
era irme de allí
morirme!
y en ese preciso momento
la fondeau explotó sobre mi
no sé bien qué pasó
lo que pasó no lo recuerdo
ni qué hice
a penas recuerdo el estruendo
y mi cuerpo arde
mi grito arde
arde el dolor arde
¿un grito?
creo que grité
o no
en estos casos siempre se grita
supongo
¿o eso fue antes?
antes
cuando todavía tenía un rostro
y labios
y manos
y brazos
ahora no
después silencio
después me desperté
con el silencio dentro de mi
no afuera, como antes
cuando todavía tenía orejas
y cejas
y pelo
cuando todavía era
nena prohibido mirarse
tocarse
mirarme, sí
ellos pueden
que te toquen, no
eso también lo tengo prohibido
no pueden tocar
estando como están detrás del cristal
lo que ha quedado de mi
mis canciones
y el reverso de mis entrañas
ahora soy
sólo soy,
es así
un cuerpo en construcción

sábado, 29 de marzo de 2008

maquiatto


son tantas las cosas que pueden llegar a olvidarse en una
cafetería
un candado, un desafecto, una pestaña
el carmín de unos labios
tristes
tus ojos
dos cabellos, palabras a medio hacer,
silencio... ¡cuánto!
algún discurso
roto y las migas
la melodía de un tropiezo,
nada, a penas el primer compás, la sombra de un recuerdo,
difuminada, milésima parte de lo que fue, medias lunas
sin el corazón de nata, tan dulce,
tan empalagoso un bolso,
un bolso cargado de ilusiones, trocitos de un sueño,
lo que quedaba, una gota
de expresso, el estrago en tu vestido, la caída
a tus pies, un holograma
para mejor visualizar la traición,
la gota de lluvia, la gota del vaso, la gota del miedo, la que se derrama,
excusas, saliva,
restos
de un perfume sabor a
vainilla, mi intención
sin rumbo,
una mentira, un puerto,
dos o tres

sábado, 8 de marzo de 2008

l’espai del títol



Quan va acabar de ploure, l’arbre es va adonar que la seva posició no era l’habitual. La seva fermesa i la seva verticalitat havien donat pas a una horitzontalitat no pretesa, a una fragilitat no volguda: quedava exposat.

L’ocell, l’esquirol i el mico que utilitzaven l’arbre com a casa, van tornar. Només havia plogut, ningú podia parlar de la fi del món, ni molt menys. Llavors cadascú va intentar tornar a fer la seva vida, a refer-la al niu, al cau, i a la branca respectivament. Però es van trobar que el niu s’havia esmicolat, que la part del tronc on era el forat s’havia fet mal bé i que les branques que més li agradaven al mico s’havien trencat. Cap dels tres animals se sentia còmode en aquell arbre estant com estava en aquell estat, i per ordre, sense discreció ni cap sentiment de llàstima, van decidir abandonar-lo.

Allò que acabaven de fer els animals estava plenament justificat, llavors no podríem parlar d’egoisme, sinó més aviat de supervivència. L’arbre caigut era al mig de la selva, i en allà les coses funcionen d’una altra manera, d’aquesta manera. Però un arbre caigut en mig de la selva ja no pot entendre les raons d’abans, aquelles raons que molt i molt abans estaven tan clares per a ell, sobre tot quan encara era un arbre dret, ben plantat, i estava ben agafat a la terra amb les seves arrels. Ara ell i no altre era el que havia caigut. Per això ara i no abans, les raons no li semblaven raons. Per això quant més s’esforçava en acceptar-les, encara més feixuc se li feia carregar amb el pes de la seva nova realitat: estava sol. Irremediablement.

Amb aquella nova manera, estranya manera d’esser, cap altre animal voldria apropar-se a d’ell, i els que ho fessin, només seria per acabar-lo de destrossar, per menjar-se’l. Si l’arbre no feia alguna cosa, en molt poc temps d’ell ja no quedaria res, i per poc que quedés, el més segur era que acabaria cremant-se en una foguera. Llàstima d’arbre! Aleshores sense pensar-s’ho, perquè els arbres no han nascut per a pensar, es va aixecar.

Sí, a vegades a la vida passen coses realment meravelloses, aquí també, i l’arbre d’aquest conte es va posar en peu. Miraculós! Com ho va aconseguir? Em sembla molt que aquesta pregunta es quedarà sense resposta. S’entén, no? Perquè quan un fet se’l qualifica de miraculós és justament per això, perquè es tracta de un fet inexplicable o gairebé. El cert, és que va succeir. Encara que només podré continuar aquest relat si tu acceptes aquesta carta, perquè després l’arbre va començar a caminar...

Sí, a caminar. I tampoc s’ho va pensar. Ell no era un arbre intel•lectual, era més aviat un arbre impulsiu, un arbre d’acció, i ho va fer. Llavors, aquí el tenim... Caminant.... Cap a on? No ho sabem, ell tampoc, perquè l’arbre pel fet de esser un arbre i passar-se tota la vida fent el que fan normalment els arbres, no sabia gaire de direccions.

Però allà anava, amb les arrels per cap, despentinat i mort de por, encara que semblés un gegant al contrallum d’un capvespre qualsevol. Els seus braços... per braços tenia les branques més llargues que li donaven al seu moviment impacient i continuo, la intenció de voler abraçar el món. Per cames... una era un tronc secundari amb aparença de pota de palo, l’altra estava feta amb una mica de tot: branques fines i branques petites, fulles, fruits i flors, que ell anava perdent pel camí com si fossin senyals que algú després estigués obligat a resseguir o destinat a trobar, deixalles d’històries, cap imatge poètica, més aviat cadàvers d’una guerra perduda, feia ja molt de temps...

martes, 5 de febrero de 2008

logaritmo II (descripción de un personaje)


sus palabras brotan
salen
alguien las saca con una caña de pescar
una de feria
de plástico
lanza el anzuelo
y ya está
después sólo resta
ir tirando del hilito
poco a poco
pregunta a pregunta
burbujas
eso es lo que consiguen de ella
grandes y pequeñas
transparentes
atrayéndose para formar palabras
para decirse
para explicar lo inexplicable
palabras
cortes de una vida
de dentro a afuera
la pinchan
y estalla
salpicando el rostro de uno de tantos desconocidos
después
con el tiempo
van ganando un nombre
abro la boca y soy arco
las flechas caen dentro de mi
abre la boca y ellos remueven
con experiencia
ya salen
ya soplan
depende de cómo les de la luz si les da la luz
dentro de ellas se ve el arco iris
o planetas congelados de un paso pasado
ya lo ha dicho
es de espuma
con muy poca agua consigue desaparecer
es capaz de construir sus propios sumideros
otras veces se infla y sube
y cuando parece que está a punto de tocar
el cielo
explota

vuelve a empezar todo de nuevo y tantas veces volver a empezar
entonces se queda como está ahora a punto de nieve y con ella hace un bizcocho, se pone a remojo y se deja comer. Palabras esponja. A veces son de mal pasar. Tropezones para paladares de espíritus delicados. Pero diga lo que diga con su espuma nada puede limpiar. Demasiado tiempo tocando la sal con las manos, acercándose y alejándose per no fer-se mal.

lunes, 14 de enero de 2008

absolut



Se perdió el suelo sobre el que caminaron las malas historias. Sobre sus baldosas había quedado dibujado el vía crucis de un argumento fallido. La que caminaba iba de la rota a la suelta, torciéndose ahora un pie ahora otro, para luego caer de rodillas sobre el espacio de las ausentes. Un infierno hecho de piedra le daban un falso sustento a los pies. Ahora ya no está. Ha quedado cubierto. Pero las malas historias nunca mueren, no se deshacen, no se van como los muertos a juntarse con la tierra si es que el ataúd que los contiene lo permite. Las malas historias quedan desenfocadas, ocultas detrás de la piel, como el antiguo suelo pervive debajo del nuevo. Transformadas en sensores reactores, van inoculando verbos tranquilizantes sobre el futuro, censurando en las historias que van llegando sin llegar, o que van marchando sin estar, aquellos fragmentos que representan el pretérito sentido en todas sus versiones, sin perder de vista el género ni la adaptación.

martes, 23 de octubre de 2007

ciencia ficción










escribir o dormir...
he ahí el dilema